Tras varias semanas de pruebas y de incertidumbre, la pasada jornada al fin se apreció una imagen clara y definida de lo que Simeone quiere que sea su Atlético esta campaña. La puesta en escena no pudo ser más esperanzadora, pues se vio un equipo que aunó la fiabilidad marca de la casa y la chispa de talento que aportan sus nuevos refuerzos, una conjunción de virtudes que los del Manzanares necesitaban encontrar para seguir creciendo.
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| Yannick Carrasco se ganó al Calderón con su gran actuación ante el Valencia FOTO: Reuters |
El Atleti fiable y solidario de siempre
Hubo cosas del Atlético que fue campeón de Liga que volvieron a reconocerse en el partido frente al Valencia. Tanto el entramado defensivo como la clásica salida de balón por las bandas se caracterizaron por las constantes ayudas y coberturas. Está claro que Simeone cree en lo que ya le funcionó anteriormente y al menos no renunciará a ciertas ideas. A pesar de contar con una plantilla que se ha visto potenciada en el frente de ataque, la solidaridad defensiva continúa siendo algo innegociable para el Cholo. Yannick Carrasco es el más claro ejemplo del futbolista que ha captado tal mensaje, como también sucedió con Arda Turan en su día.
Que el patrón de juego de este Atleti sea continuista y no rupturista (como esperaban algunos) es algo lógico si se observa el teórico once titular. A pesar de los numerosos fichajes, la base del campeón liguero de 2014 se mantiene prácticamente intacta. A excepción del joven Giménez, sustituto natural de Miranda, el núcleo duro de Simeone sigue estando compuesto por Juanfran, Godín, Filipe, Tiago y Gabi. También sigue ahí Koke, el nexo entre la fase defensiva y ofensiva del cuadro rojiblanco, tal y como el propio Cholo reconoció recientemente.
Un equipo con más matices
Pero no todo lo que se vio en el Calderón el pasado domingo fue una vuelta al pasado. Malo hubiese sido, pues la pasada campaña ya quedó patente que el Atleti necesitaba un soplo de aire fresco para recortar distancias con los más grandes. Las incorporaciones de Jackson, Carrasco y Vietto, además de la esperada disponibilidad de Correa y el regreso de Óliver Torres, suponían un horizonte desconocido en el equipo del Manzanares, el cual se ha visto prolongado en el periodo de adaptación que ha sido este tramo inicial de competición.
Hubo muchas especulaciones sobre si el esquema de los rojiblancos viraría hacia el 4-3-3 debido a la composición de la plantilla. También se habló sobre un equipo que pasaría a practicar un juego mucho más elaborado y que cambiaría el contraataque por el dominio del esférico. Frente al Valencia se comenzó a despejar la incógnita y lo cierto es que ni tanto ni tan calvo.
Como ya hemos señalado, Simeone sigue queriendo un conjunto aguerrido y para ello sigue aferrándose a su ya clásico 4-4-2 con interiores, y es que hay cosas que nunca cambiarán. No obstante, sí han variado cosas y es en este aspecto donde se espera que el Atlético continúe su evolución. El Cholo ya no quiere vivir únicamente del balón parado, del juego físico y de las transiciones rápidas. El repertorio ofensivo del que dispone le abre la posibilidad de adquirir más matices en el juego y, sobre todo, más capacidad de sorprender con el balón.
Poco a poco, el cuadro rojiblanco camina hacia la virtud de otros como Real Madrid y Barcelona, la de manejar varios registros en su juego. Por ejemplo, puede buscar la posesión con Óliver Torres o puede tratar de ser más directo con Carrasco como interior a banda cambiada. Lo de este último, por cierto, puede ser el comienzo de algo grande como ya se vio el domingo.
El mediocentro y la experiencia de la pasada campaña
Lo cierto es que este campo de pruebas comenzó ya la temporada pasada, cuando el equipo necesitaba hacerle llegar el balón a Mandzukic, un delantero que no se caracteriza precisamente por manejarse bien con espacios, más bien todo lo contrario. Durante varios partidos se vio a un Atlético que jugaba más al pie y trataba de llegar al área rival con largas transiciones. Sin embargo, el bajón que dio el croata y el deterioro físico de Gabi y Tiago terminaron por truncar aquel proyecto. En esta ocasión, al menos en lo primero no habrá problemas.
Es precisamente el asunto de la medular el que Simeone tendrá que cuidar y manejar con mayor delicadeza esta campaña. Tiago es ahora mismo la piedra angular y el pegamento que da coherencia a todo el sistema colchonero. Está en el mejor momento de su carrera, por lo que se puede permitir tal responsabilidad al menos mientras esté en forma. Sin embargo, sus 34 años invitan a pensar que nada es eterno y que, por tanto, hay que cuidarlo. Tres cuartas partes de lo mismo sucede con Gabi, cuya mala segunda vuelta del pasado ejercicio puso de manifiesto hasta qué punto depende el rendimiento del capitán de su estado físico.
Es este un problema importante para el que no se vislumbra una solución inmediata. Lejos de darles descanso siempre que puede, Simeone confía en su dupla de centrocampistas hasta tal punto de no hacerlo en prácticamente ningún jugador más. Al final del curso pasado, el Cholo habló de situar a Koke en ese rol, algo a lo que parece haber renunciado por el momento. Otros como Thomas ni siquiera van convocados y en enero se espera a Kranevitter, quien puede aportar pero por su juventud no se prevé como la solución a todo.
El resultado de todo ello es que Tiago y Gabi sean titulares un miércoles ante los suplentes del Astana en Champions y, al domingo siguiente, repitan contra el Valencia. Hasta ahora ha ido funcionando pero hasta cuando seguirá haciéndolo nadie lo sabe… salvo que el propio Cholo se guarde alguna sorpresa. En definitiva, mucho por trabajar aún y varias incógnitas, aunque volviendo a recordar la formidable actuación ante el Valencia, resulta difícil negarle a Simeone que va por el buen camino.
