Las últimas temporadas de Liga han sido complicadas para el delantero español. Desde que Dani Güiza fuera pichichi con el Mallorca en 2008, ningún otro futbolista natal lo ha vuelto a conseguir o ni siquiera ha estado cerca ante la brutal hegemonía de Messi y Cristiano. La tendencia, sin embargo, parece haber cambiado durante este primer tramo de temporada. Y es que la lucha por el pichichi no solo está apretada, sino que en la lista de máximos realizadores abundan jugadores españoles como desde hace tiempo no se veía.
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| El gol ha recuperado el sabor español en lo que va de temporada de Liga |
Nolito y Iago Aspas, una pareja bien avenida
Si hay un conjunto que se está viendo beneficiado por este resurgimiento del producto nacional ese es el Celta. Los celestes han conseguido retener a su jugador estrella y traer de vuelta a su hijo prodigo. Con ambos en la delantera, el resultado no podría haber sido más demoledor. Los siete goles que suma Nolito y los seis anotados por Iago Aspas suponen más del 60% de los marcados por los gallegos en las diez primeras jornadas. Tal aportación les ha catapultado hasta lo más alto de la clasificación, a sólo tres puntos de Real Madrid y Barça. Hasta 11 equipos del campeonato suman menos goles a favor que los marcados solamente por ellos dos. Dicho de otro modo, disponer del de Sanlúcar de Barrameda y del de Moaña supone tener bastantes papeletas para jugar en Europa la próxima temporada. Y en Balaídos tan encantados.
Las segundas juventudes de Aduriz, Rubén Castro y Javi Guerra
Este dulce momento que los delanteros españoles atraviesan en Liga se está manifestando de manera especial en el caso de tres veteranos. Sus historias guardan similitudes, pues los tres han tenido un camino complicado hasta consagrarse en la élite y hoy por hoy se encuentran en su momento más álgido. Y es que Aduriz, Rubén Castro y Javi Guerra suman 101 años entre los tres y 19 goles en 10 jornadas.
En el caso del ariete guipuzcoano, aunque son ya varias las temporadas las que lleva goleando con cierta asiduidad (48 goles en las últimas tres), parece que sólo mejora a medida que cumple años. Con siete dianas en diez jornadas, el punta del Athletic lleva un ritmo que le permitiría acabar el ejercicio con más de 25 goles.
No muy atrás se queda Rubén Castro, quien también con 34 años mantiene más vivo que nunca su idilio con el gol. Su paseo militar en Segunda la pasada campaña, la cual acabó con 32 tantos, ya demostró que sigue más que apto para brillar en la élite. Con seis goles en lo que va de Liga, el grancanario sigue siendo la referencia indiscutible del cuadro de Pepe Mel.
Y por último, y no menos encomiable, está el caso de Javi Guerra. Al malagueño le costó más llegar y terminó por darse a conocer hace dos temporadas en el Valladolid, donde firmó 15 dianas en un equipo que terminó descendiendo. Tras un discreto paso de media temporada por el Cardiff y una estancia en el Málaga que se saldó con cinco goles, el Rayo no dudó este verano en convertirlo en el sustituto de Alberto Bueno como referencia ofensiva del equipo. La respuesta no ha podido ser mejor, pues ya suma seis tantos en Liga.
El extraño caso de Imanol Agirretxe
No obstante, ninguno de los casos mencionados anteriormente sorprende tanto como el que la Real Sociedad está viviendo con Agirretxe. La trayectoria del jugador de Usúrbil se ha caracterizado por intercalar buenas rachas (como los ocho goles en siete partidos que fueron decisivos para que los donostiarras se clasificaran para Champions en 2013) seguidas por varios meses en un discreto segundo plano, lo cual le convierte en el delantero guadianesco por excelencia.
Tras el fichaje de Jonathas este verano, Agirretxe parecía más desterrado que nunca de Anoeta. Y así fue como el bueno de Imanol reaccionó y se ha asentado como titularísimo en el esquema de David Moyes gracias a los ocho goles que lleva marcados (uno menos que Neymar, actual pichichi, y los mismos que Cristiano). No sabemos cuándo volverá a desaparecer o si ha vuelto para definitivamente quedarse, pero lo cierto es que el ‘9’ txuri-urdin es de los pocos motivos de alegría con los que cuentan en Anoeta tras su flojo arranque de temporada.
Lucas Pérez y Borja Bastón, las grandes sorpresas
Todos los atacantes mencionados hasta el momento ya habían tenido su oportunidad para darse a conocer en el panorama nacional. No había sucedido así con Lucas Pérez, que recaló en el Dépor el pasado ejercicio y en el actual ha echado la puerta abajo. El jugador coruñés ni siquiera jugaba en punta en sus primeros meses como deportivista, en los que llegó a ser uno de los hombres más cuestionados en un contexto nada favorable.
La llegada de Víctor al banquillo marcó un antes y un después en la situación de Lucas. Tras hacer goles que fueron importantes para la salvación de los gallegos, esta temporada está siendo la referencia de un equipo que se está manejando con holgura. En apenas 10 partidos ya ha igualado los seis tantos marcados la temporada pasada y apunta a mucho más. Aparte de los goles que han puesto de manifiesto su capacidad resolutiva, su constante trabajo y entrega sobre el campo han terminado de erigirlo como el nuevo ídolo del que Riazor había carecido durante muchos años.
Borja Bastón tampoco había tenido oportunidad de dar a conocer su potencial en la máxima categoría. Un jugador siempre prometedor pero al que las lesiones le habían venido lastrando. El Atlético optó por tener paciencia con el canterano, al que siguieron forjando con continuas cesiones, y puede que pronto recoja sus frutos. Tras destaparse como un goleador nato la pasada campaña en Segunda, el espigado delantero de 23 años sigue haciendo lo propio con el Eibar. El madrileño es la cara más joven de esta oleada que ha conseguido que el gol vuelva a ser producto nacional.
