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jueves, 9 de abril de 2015

El compromiso perdido en el Córdoba


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A falta de ocho jornadas para la finalización del campeonato liguero, el colista de la liga tiene un serio problema; además de los ocho puntos que le separan del Deportivo. El equipo de José Antonio Romero, y que antes fue el del ‘Chapi’ Ferrer, y luego el de Djukic, acusa una evidente falta de implicación en algunos de los jugadores llamados a marcar la diferencia. Los continuos castigos no provocan el efecto deseado, y el Córdoba se ve más mermado aún.

Nabil Ghilas y Bebé, cuestionados por su compromiso en el Córdoba
El compromiso de algunos jugadores está puesto en duda

Mike Havenaar, el primer desertor de los intereses blanquiverdes


El internacional japonés (cuya última participación con su selección fue en octubre de 2013) sentó las bases de una actitud que ha sido una constante en el equipo cordobés durante los últimos meses. El bueno de Mike, por mentarlo de algún modo, abandonó la entidad el 30 de diciembre del pasado año tras jugar las cinco primeras jornadas de liga, las cuatro primeras como titular pero sin completar ningún partido. Disputó 290 minutos en liga en los que no pudo celebrar ningún gol.

La engañosa buena sensación que pudo generar en su debut oficial frente al Real Madrid se esfumó en cuatro semanas; que fueron las que Chapi le aguantó en el equipo sin generar peligro. Aquella tarde de agosto en el Bernabéu, tuvieron también su oportunidad en ataque Ryder Matos y Xisco Jiménez, que salieron del club en el mercado invernal.

Tras la derrota en Mestalla de la jornada 5 no volvió a ponerse más la camiseta blanquiverde. Ni Chapi ni Djukic volvieron a convocarle; ni siquiera para la eliminatoria copera frente al Granada. El apático delantero de 27 años, una de las pocas incorporaciones en propiedad cordobesista (a coste cero, sí, pero con un contrato por dos temporadas y opción a una más) dejó el club tras las vacaciones de Navidad. No se presentó a los entrenamientos, y el técnico serbio le dio carpetazo.

Sin huevos en el Camp Nou


Tras el 5-0 encajado en su visita al Camp Nou en la jornada 16, fue sonada la rajada de Miroslav Djukic en la rueda de prensa posterior. El técnico acusó la actitud de sus jugadores, a quienes criticó por tener “pocos huevos” y que le hicieron sentir “vergüenza” ante la falta de agresividad de sus jugadores, que sólo cometieron una falta durante el encuentro. Además acusó la falta de orgullo.

"Salimos a pedir camisetas antes del partido. Me da vergüenza a mí mismo. En el futuro, van a jugar los que tengan huevos, los que tengan el cuchillo en la boca. Si no tenemos el cuchillo en la boca, poco podemos hacer". - Miroslav Djukic

A la jornada siguiente, Djukic dio la oportunidad a Florin Andone, que correspondió en su debut con gol, y se ha convertido en la gran esperanza del Arcángel.

Fede Cartabia y Mike Havenaar, dos de los cuestionados durante la temporada
Foto: neogol.com

Fede Cartabia: señalado por Djukic y acusado por Romero


Si hay algún jugador que no deja dudas sobre su calidad, ese es Fede Cartabia. El argentino, igual de cómodo en la banda izquierda como en la media punta, ha sido uno de los indiscutibles tanto para Ferrer como para Djukic.

La velocidad y desborde del jugador cedido por el Valencia le convierten en uno de los jugadores más desequilibrantes de La Liga y le sitúan con especial atención en la mira de los defensores rivales; y es el segundo jugador que más falta recibe (82), con una media de 3´28 por partido, tan solo superado por Lucas Vázquez (94).

Pese a ello, el técnico serbio fue reduciendo la participación de Cartabia en sus últimos partidos al mando del equipo. Sustituyéndolo a falta de media hora con empate a cero frente al Getafe, y sin alinearlo ni un solo minuto frente al Málaga. Con la llegada de José Antonio Romero al banquillo cordobés, la situación del argentino no ha cambiado demasiado, y sólo ha disputado un partido de titular, de los tres que ha dirigido Romero. 

Nabil Ghilas: pichichi, y rebelde sin causa


Los descartes de Ryder Matos y Mike Havenaar a principios de temporada, le abrieron las puertas de la titularidad al argelino, que parecía condenado a ocupar un papel secundario.

Con 7 goles en su haber, es el máximo anotador del conjunto blanquiverde y autor del que supuso la primera victoria del club en su retorno a Primera División. El de una primera victoria que parecía que no iba a llegar nunca, y cuya ausencia provocó el cese del ‘Chapi’.

Corría la jornada 24. El Arcángel recibía a un Valencia que se había adelantado en el marcador con un gol de André Gomes ante el que nada pudo hacer Mikel Saizar, que debutaba en la portería cordobesa como intento de reacción en una portería que con Juan Carlos llevaba su peor racha y había encajado gol en cinco partidos seguidos. Ghilas empató el partido desde el punto de penalti y se dirigió al banderín a realizar un bailecito al que se unieron Bebé, Krhin y Rossi.

A la jornada siguiente Djukic dejó en casa a Ghilas, como castigo por una salida nocturna que había tenido tras la derrota frente al Valencia, en compañía de los otros bailarines. Bebé salió desde el banquillo, y sólo Krhin y Rossi se libraron de la quema de Djukic.

Parece que el trato desigual no ha hecho más que incrementar la conducta poco comprometida de un jugador, que sabe que por su condición de cedido no seguirá la próxima temporada.

Su relación con José Antonio Romero no resulta la más adecuada. El técnico ya le dejó fuera de la convocatoria frente a la Real Sociedad, y le volvió a dejar fuera de la convocatoria en el último partido ante el Deportivo, alegando la “falta de compromiso” del delantero africano.

En una situación tan agónica como la del Córdoba, y con una plantilla sin muchos excesos sostenida en ataque por Bebé y Florin, el entrenador debe valorar si es conveniente seguir mermando el equipo o buscar otro tipo de alternativas que motiven y comprometan a sus jugadores.