Jonathan Viera volvió a casa el pasado invierno para cumplir una vieja promesa, la de ayudar a la UD Las Palmas a lograr el ansiado ascenso a Primera. Una vez saldada esa cuenta pendiente y recuperado su mejor nivel, el hijo pródigo del conjunto grancanario tiene otra espina que quitarse en la máxima categoría.
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| Jonathan Viera apunta a ser importante en el retorno a Primera de la UD Las Palmas. FOTO: udlaspalmas.es |
Ascenso y caída de Jonathan Viera
Tras una meteórica progresión en la cantera, los inicios de Jonathan Viera en el primer equipo de la UD Las Palmas no pudieron ser más prometedores. El futbolista de Barranco Seco debutó en Segunda en la primera jornada de la temporada 2010/11 siendo titular ante el Nastic. Desde entonces, fue prácticamente inamovible del once del conjunto amarillo y finalizó la campaña con un notable registro de siete goles. Tal rendimiento no pasó desapercibido para equipos más grandes, aunque Viera decidió seguir en la isla al menos una temporada más.
Lo que vino durante el siguiente ejercicio fue la consolidación de un futbolista al que se le empezaba a quedar pequeña la categoría de plata. Junto a un tal Vitolo Machín, lideró el fútbol de un equipo que durante algún tramo de la temporada dio la sensación de poder aspirar el ascenso. A pesar de las nueve dianas firmadas por el mediapunta, los grancanarios finalizaron el ejercicio en una discreta novena posición. La llamada del Valencia hace tres veranos fue irresistible para Viera, que abandonaba la isla renunciando al sueño de contribuir al ascenso a Primera.
A pesar de ilusionar al valencianismo con una gran pretemporada -hasta el punto de generar las inevitables comparaciones con su paisano David Silva-, el paso del grancanario por Mestalla terminó siendo decepcionante. La falta de oportunidades terminó lastrando al futbolista, que probaría suerte la siguiente campaña con una cesión en el Rayo. En Vallecas fue más de lo mismo, irrumpió con fuerza pero con el paso de las jornadas fue quedando fuera de los planes de Paco Jémez. Lejos de mejorar la situación, Viera pasó del estancamiento a la total desaparición tras su traspaso al Standard de Lieja, donde sólo gozo de 123 minutos durante toda la temporada pasada.
Regreso a Las Palmas
Completamente desahuciado de los terrenos de juego, la UD Las Palmas creyó en su rehabilitación y logró traerlo de vuelta el pasado invierno mediante cesión. El de Barranco Seco cumplió así la consigna de volver a casa por Navidad y llegaba a un equipo que lideraba con firmeza la Liga Adelante. Lo cierto es que no iba a resultar tan sencillo recuperar la mejor forma de un futbolista que llevaba prácticamente año y medio sin competir.
Viera se hizo de rogar, cada semana aseguraba ante los medios que en medio mes reaparecería su mejor versión. Su lesión en el derbi ante el Tenerife no hizo sino complicar más las cosas. Entre tanto, el equipo se desinflaba y pasaba de ocupar la primera plaza con holgura a descolgarse de las posiciones de ascenso directo. Fue en este momento de la temporada cuando llegó el clásico punto de inflexión de todo guión cinematográfico.
En el mes de mayo, con el equipo lejos de la segunda plaza y digiriendo la idea de volver a asumir el traumático Playoff de ascenso (el recuerdo de la famosa eliminación ante el Córdoba seguía muy presente), al fin reapareció el mejor Viera. Firmó cinco dianas en los últimos seis encuentros de la fase regular y fue nombrado con todo merecimiento el mejor jugador de la Liga Adelante en el mes de mayo. Con su vuelta, todo el equipo recuperó las buenas sensaciones y obtuvo la confianza necesaria para asumir la promoción por tercera temporada consecutiva.
En las eliminatorias de ascenso ante Valladolid y Zaragoza Viera no decepcionó, aportó la chispa cuando hubo que buscar el gol y proporcionó la pausa necesaria cuando el guión lo exigía. No sólo volvía a ser el talentoso jugador de antaño, sino que ahora tenía ese grado de madurez necesario para competir y mantener la calma en los encuentros decisivos. Su gol en la ida de la eliminatoria final en La Romareda -encuentro que los maños se llevaron por 3-1- dio la esperanza necesaria para lograr la remontada en la isla. El resto ya es de sobra conocido. Con el ascenso a Primera, Viera cumplía su vieja promesa y consumaba el retorno idílico del hijo pródigo.
Viera y la UD vuelven para quedarse
Tras el esperado traspaso definitivo por parte del Standard de Lieja, Viera tiene ante sí una nueva oportunidad para despuntar en la máxima categoría, la otra cuenta pendiente que tiene con el fútbol. Esta vez lo hace en un contexto inmejorable, en su tierra y mucho más hecho como jugador. Otros jugadores que en su día también emigraron como Valerón, Ángel, Nauzet y Momo le acompañarán, conformando todos ellos una vieja guardia que deberá de alumbrar el camino a los más inexpertos. Y es que esta UD es una mezcla de veteranía y juventud con denominación de origen.
Salvo que una oferta mareante lo evite, Viera también contará con un socio de garantías en el ataque, el goleador y héroe del ascenso, Sergio Araujo. La pasada campaña ya dejaron alguna muestra de lo que juntos pueden llegar a hacer. Si ambos se adaptan medianamente bien al cambio de categoría, la permanencia será mucho más asequible para Las Palmas, que vuelve 13 años después a la máxima categoría con la idea de quedarse.
