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viernes, 24 de julio de 2015

Un curso exigente para Valverde


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Con la nueva temporada que está por empezar, Ernesto Valverde cumplirá su periodo más dilatado al frente de un mismo banquillo. Tenía que ser en el del Athletic, donde toda la vida. Y es que, ante los numerosos retos que el próximo ejercicio depara a los rojiblancos, en el club opinan que nadie mejor que el Txingurri para llevar el timón.


El técnico del Athletic, Ernesto Valverde, da instrucciones durante un encuentro
Ernesto Valverde afronta su tercera temporada consecutiva dirigiendo al Athletic.
FOTO: EFE

Una trayectoria notable avala a Valverde


Que Valverde tenía madera de buen entrenador era algo que se pudo ver desde bien pronto. Tras hacer una destacable labor en las categorías inferiores del Athletic, el extremeño no defraudó en su primera temporada (2003/04) al frente del primer equipo, en la que alcanzó una meritoria quinta posición. No fue sólo el hecho de sacar un billete para Europa, sino el buen juego que el equipo practicó durante aquellas dos campañas. Sólo las desavenencias con Lamikiz, presidente por aquel entonces, pudieron poner fin a aquel periplo que duró menos de lo esperado.

Comenzó así una nueva etapa para Valverde lejos de San Mamés, en la que seguiría creciendo como entrenador y cosecharía varios éxitos. Tras un año sabático, el Espanyol lo eligió para dirigir el banquillo en la campaña 2006/07. A pesar de que los inicios no fueron fáciles, logró la proeza de clasificar a los periquitos para la final de la UEFA frente al Sevilla, en la que sólo los penaltis les apearon del título. Una vez más, el Txingurri no cumplió una tercera temporada y acudió a la llamada del Olympiakos, donde consiguió estrenar su palmarés como técnico tras conquistar un doblete.

Tras el éxito, volvió a quedar patente el afán de Valverde por cambiar de aires, pues la siguiente temporada fichó por el Villarreal. Su etapa en El Madrigal fue probablemente la más floja de su trayectoria, donde no cumplió las elevadas expectativas (primera campaña tras la gloriosa etapa de Pellegrini) y fue destituido en el ecuador del ejercicio, con los castellonenses en la mitad de la clasificación. Después del fiasco, el extremeño regresó al Olympiakos y ahogó penas con más títulos, concretamente dos ligas y una copa a lo largo de dos temporadas.

A mediados de la campaña 2012/13, el proyecto de Pellegrino en el Valencia naufragó completamente y Valverde fue el elegido para reconducir la situación. En medio del caos institucional que reinaba por entonces en Mestalla, el Txingurri consiguió dar un completo lavado de cara al conjunto ché, al que estuvo a punto de clasificar para la Liga de Campeones contra todo pronóstico.

Nuevo ciclo en el Athletic


Tras anunciar que no seguiría en el Valencia, llegó el esperado momento del regreso a casa. La etapa del Athletic de Marcelo Bielsa finalizó su ciclo y hacía falta, en primer lugar, la llegada de aire fresco al banquillo. Con la llegada de Valverde lo hizo también la mudanza al Nuevo San Mamés, cambios que supusieron todo un estímulo. Aquel equipo que dos años antes rozó la gloria (perdió sendas finales de Europa League y Copa en la misma temporada) fue relanzado por Valverde, que obtuvo la clasificación de los rojiblancos para la Champions 15 años después.

Muy distinto fue el pasado ejercicio, lleno de curvas y marcado por la bipolaridad, aunque no por ello peor. A mitad de temporada, los de Valverde habían sido eliminados de Champions a las primeras de cambio, coqueteaban con el descenso en Liga y habían seguido adelante en Copa de aquella manera, con las consiguientes dudas sobre el banquillo que aquella situación supuso. Aunque la tentativa de la Europa League también quedó rápidamente derruida, una racha de cinco victorias consecutivas en Liga dejó patente que el preparador extremeño había sabido reconducir la nave.

Los leones estaban en la pelea por los puestos europeos y, además, consiguieron en Cornellá el pase para la final de Copa del Rey contra todo pronóstico. Aunque la temporada dejó un balance satisfactorio, con la clasificación para la Europa League conseguida, aquello pudo ser mucho mejor de haber logrado el triunfo en la final de Copa. Sin embargo, poco se pudo hacer en el camino hacia el triplete de un Barça intratable. Gracias en gran parte al trabajo de Valverde, el Athletic volvía a soñar con un título y se quedaba de nuevo a las puertas

Valverde quiere seguir haciendo historia


Tras un final de temporada lleno de intrigas, en el que hubo momentos en los que el entrenador pareció más fuera que dentro de San Mamés, hubo acuerdo para su renovación por una temporada más. Por raro que parezca, se trata de la primera vez que el técnico vaya a cumplir su tercera temporada consecutiva al frente de un mismo conjunto. Valverde, que ya es el tercer entrenador que más veces ha dirigido al Athletic en su historia (192 partidos), tiene la oportunidad de alcanzar a Juan Urkizu (235) en el próximo ejercicio.

Su misión no sólo será mantener el alto nivel competitivo de las últimas temporadas, sino orquestar acertadamente los cambios que se esperan en una plantilla en plena transición. Un relevo al que el propio Valverde ya aludió en alguna ocasión durante la pasada campaña y para el que necesita que los Laporte, Iturraspe, Susaeta, Muniain y Williams -entre otros- terminen de hacerse pesos pesados en el vestuario y en el campo. Con las despedidas de Iraola tras 12 temporadas -que buscará un plácido retiro en el New York City- y del ilustre Toquero, el grado de experiencia lo seguirán poniendo los veteranos Gurpegui, Aduriz e Iraizoz.

Por tercera temporada consecutiva, el preparador extremeño deberá de conseguir la clasificación para un torneo europeo, a la espera de dar la sorpresa en alguna de las demás competiciones. El verano comienza ya cargado con la previa de la Europa League y la Supercopa de España ante el Barça. Y es que no hay que olvidar que, además de un próspero legado, esta generación hereda también el sueño de volver a alzar un título tres décadas después. Un logro que, sin duda, terminaría de elevar al Txingurri a los altares de La Catedral.