Juan Ignacio Martínez (JIM) tomó las riendas del Almería en el mes de diciembre, con el equipo penúltimo en la clasificación tras ser destituido Francisco. El técnico alicantino ha mejorado considerablemente los números de los andaluces desde entonces, que se encuentran fuera del descenso.
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| JIM ha logrado 4 victorias en 9 partidos con el Almería. FOTO: marca.com |
JIM, el entrenador para tiempos austeros
Al comienzo de la temporada, parecía indiscutible la apuesta del Almería por Francisco, ese jovencísimo técnico que logró el ascenso de los rojiblancos hace dos campañas y un año después la permanencia en la Liga BBVA. La marcha el pasado verano de jugadores que fueron importantes a la hora de mantener la categoría, como pudieran ser los casos de Esteban, Aleix Vidal, Suso y Rodri, suponían el más difícil todavía. Francisco ya no contaba con los mimbres que le permitieron llevar a buen puerto su atrevida propuesta futbolística y los resultados hablaron por si solos, siendo el técnico destituido tras caer 5-2 frente al Eibar en la jornada 14.
En su lugar, aterrizaba al banquillo almeriense uno de esos hombres que gustan en tiempo de estrecheces, el alicantino Juan Ignacio Martínez, más conocido como JIM. Entrenador austero pero de ideas claras, acostumbrado a trabajar con plantillas muy limitadas a las que intenta sacar el máximo partido, como sería en este caso. Si su gran labor en el Levante le perfiló como un técnico indiscutible en la élite, su tarea en el Valladolid que descendió la temporada pasada también hizo dudar a muchos.
Los números del Almería han mejorado con JIM
Sin inventar nada nuevo ni del otro mundo en esto del fútbol, el caso es que hasta ahora los números dan la razón a JIM. El alicantino cogió al equipo penúltimo en la clasificación, a tres puntos de la salvación, y nueve jornadas después tiene a los rojiblancos en la 16ª plaza, un punto sobre el descenso. Aunque los almerienses sigan de lleno metidos en la pelea del descenso, su nuevo técnico al menos les ha sacado del pozo cuando se encontraban en franca decadencia.
Mientras que Francisco logró en el actual ejercicio 10 puntos en 14 encuentros, JIM ha mejorado esa cifra en tan sólo nueve partidos, logrando 13 puntos. Si el equipo antes apenas ganaba, tras el relevo ha logrado cuatro meritorias victorias frente a Celta, Málaga, Getafe y Córdoba, mientras que las derrotas se han dado ante rivales fuertes como Sevilla, Valencia, Espanyol y Atlético, por lo que no hay mucho que rechistar en ese aspecto.
En esos 14 partidos de Francisco, el Almería marcó 11 goles, registrando un gris promedio de 0,78 tantos por encuentro. Con JIM, los andaluces han marcado diez goles en nueve partidos, lo que se traduce en 1,11 por choque que han disputado. En el apartado de goles en contra, con el anterior entrenador encajaron 20 goles en competición (1,42 por partido), mientras que en su nueva etapa han recibido 15 (1,66 por encuentro).
Una apuesta basada en el orden táctico y la velocidad
Como señalábamos anteriormente, lo que ha aportado JIM a este Almería no es nada nuevo en el fútbol, ni tampoco tiene por qué ser muy distinto a lo que por ejemplo dio Lucas Alcaraz al Levante en su día. En un equipo con serias carencias a la hora de tener el balón, el alicantino ha preferido que los suyos se centren en ser rocosos y mantener el orden en defensa. Mientras tanto, la velocidad de jugadores como Wellington, Thievy o Zongo deben suponer el factor agitador en ataque, futbolistas rápidos y, por tanto, peligrosos cuando tienen espacios.
Sin embargo, el mayor beneficiado de la llegada de JIM ha sido Tomer Hemed, que venía de firmar la discreta cifra de dos goles en Segunda la temporada pasada con el Mallorca. Aunque el israelí no sea un punta que se haya caracterizado nunca por su técnica ni su olfato, el técnico no tuvo otra alternativa que apostar por él como referencia en el ataque, donde podría aportar otras cosas como sacrificio y poderío físico. Contra todo pronóstico, Hemed ha respondido anotando seis goles desde el cambio en el banquillo.
Por el momento, puede afirmarse que el balance de JIM al frente del conjunto almeriense es aceptable, si bien esto es fútbol y todo puede torcerse completamente en cuestión de dos malos resultados. En cualquier caso, por bien que haga las cosas su entrenador, cuesta imaginar a los rojiblancos logrando una salvación plácida y tranquila. JIM no garantiza el milagro que hizo en el Levante, pero sí la competitividad que el Almería necesita.
