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lunes, 26 de enero de 2015

Gran portero, peor persona


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En una Liga que sigue teniendo mucho de mala baba y picaresca, Diego Alves volvió a demostrar ante el Sevilla que es uno de los mejores adaptados al ecosistema. Como ha pasado en muchos otros casos, uno de esos hombres odiados por sus rivales pero idolatrado por los suyos, que saben que con él tienen su portería a buen recaudo.


Diego Alves sólo ha encajado el 48 por ciento de los penaltis que le han lanzado
¿Qué le susurró Diego Alves a Carlos Bacca? Seguro que nada bonito
FOTO: marca.com

Dicen que lo de ahora en el fútbol no tiene nada que ver con lo de hace 20 años, al menos en el nivel más alto. Suelen decir muchos ex futbolistas que antes, sin tantas cámaras de por medio, podían llegar a matarse en los terrenos de juego. Lo cuentan muchas veces en los programas de radio o televisión donde ahora son elegantes y bien pagados comentaristas. Salvo excepciones contadas, bien es cierto que todo eso ya no se ve, pero este juego nunca dejará de ser cosa de pícaros y embaucadores. Ya no se permite la violencia descarada en los terrenos de juego de las ligas con más caché, aunque siempre habrá entresijos que queden en el campo.

Una de esas historias la protagonizaron este domingo Diego Alves y Carlos Bacca. El hombre que siempre da las gracias mirando al cielo cada vez que celebra un tanto, dio ayer con su Satanás particular. El colombiano no perdonó en el primer penalti que lanzó, poniendo el encuentro en un 2-1 aún a favor del Valencia. Pocos minutos después, segunda pena máxima a favor del Sevilla, mucha más clara que la anterior. Entre el descontrol más absoluto y dos equipos desquiciados, los mismos dos protagonistas cara a cara. Lo que muchos quizá olvidaron en aquel momento es que nadie se la da con queso dos veces a Diego Alves. Una vez puede, pero nunca dos. Sólo el 48,7 por ciento de los penaltis que le han lanzado han acabado en gol. Números, fríos números.

Así lo supo Bacca bien pronto. El habitual juego psicológico, la clásica fanfarronería de que sabía por dónde se lo iba a lanzar. Y el caso es que el punta sevillista tiró relativamente bien el penalti, pero vio como el brasileño se lo detuvo en una nueva exhibición de intuición y reflejos felinos. Lo que vino después también es otra faceta habitual en el guardameta valencianista, que le llamó “colombiano de mierda” tras parar el lanzamiento. Así lo relató Bacca para los micrófonos de la Cadena SER al término del encuentro. Algo que su adversario tampoco negó, aunque sí quiso justificarse afirmando que “dentro del campo nos decimos muchas cosas”.

No le falta razón a Alves, pues en muchas ocasiones hay que vivir el fútbol in situ para conocer mejor a determinados jugadores o equipos, para apreciar esos detalles que no nos cuentan las cámaras. Este servidor ha tenido la oportunidad de verle una vez a pie de campo, y puedo dar fe de que es igual o incluso peor de lo que se pueda ver en televisión. Fullero como pocos, perdedor de tiempo nato cuando la situación lo requiere y, sin embargo, yo hubiese estado encantado de tenerle en mi equipo. Porque, con todo, es un enorme portero y en nuestro equipo queremos a los mejores futbolistas, no a las mejores personas.