Como cada año por estas fechas, los patrocinadores automovilísticos del Real Madrid y Barcelona (desde hace unos años es para ambos el fabricante alemán Audi) realizan la entrega de coches a los jugadores y entrenadores de su primer equipo. Evento intrascendente que los medios deportivos se encargan de sacar a la luz, con videos y noticias referentes.
| Dani Alves posando con el coche que le entregaron el año pasado. Foto: diariogol.com |
No me voy a detener en si me parece bien o mal que se cedan anualmente vehículos de lujo a jugadores que pueden costearlos sin problemas; pues no entiendo las vicisitudes de la mercadotecnia actual. Un coche a cambio de posar tres segundos antes de montarte en él... Ventajas de formar parte de la plantilla de uno de esos equipos grandes. Ahora entiendo que cada vez que un jugador ficha por un grande diga que su sueño siempre ha sido jugar en ese club. Sin embargo, algunos jugadores son esquivos a la tentación de conducir un coche de alta gama gratuitamente, como es el caso de Santa Cruz. El bueno de Roque cumplió su sueño de jugar en el Betis. Aunque seguro que en su día disfrutó de las prestaciones de ser jugador del Bayern.
Un evento que debería ser cubierto a cuenta propia por la marca de automóviles, se convierte en un circo para los medios deportivos y programas televisivos de sobremesa, que se preocupan más por saber qué coche ha escogido cada jugador y comentar si se paran o no con los aficionados que irrumpen en el asfalto, en vez de temas propiamente futbolísticos.
En mi repaso diario a la prensa, vi que Marca llegó a hacer un streaming para seguir en directo la entrega de estos coches. Y que Mundo Deportivo ha publicado una comparativa con los modelos escogidos por los jugadores de uno y otro equipo; estudio del que concluyen que los madridistas son más ostentosos, ya que eligieron los modelos más caros. Al menos han tenido el detalle de entrecomillar “modestos” al referirse a las elecciones de los blaugranas.
Un desembolso de 3´5 millones de euros por parte de la marca alemana, para que al final cada jugador acuda la ciudad deportiva con el coche de la marca que más les apetezca de entre los que tienen en sus garajes. El grupo automovilístico bien podría considerarlo una tomadura de pelo y exigir medidas como la que en su día tomó la Juventus.