La salida de Raúl Albentosa del Eibar a mediados de enero, traspasado al Derby County de la segunda inglesa, ha marcado un antes y un después en el equipo de Gaizka Garitano. Sin su mariscal, el conjunto armero es otro, más endeble y menos competitivo. Así lo demuestran los números de un equipo que no conoce la victoria desde el encuentro que supuso la despedida del central en Ipurúa.
| El Eibar no conoce la victoria desde la marcha de Albentosa FOTO: diariovasco.com |
Cuando el Eibar funcionaba con Albentosa
Para recordar la última victoria del Eibar hay que remontarse a hace prácticamente un mes, el pasado 10 de enero en Ipurúa. En aquel encuentro, los armeros derrotaron por 2-1 al Getafe en el que fue el último partido de Albentosa, cuya salida era cuestión de horas, como todos ya sabían en la parroquia eibarresa.
El caso es que en aquel momento los de Garitano eran la revelación indiscutible del campeonato. Un equipo con una gran solidez defensiva como sello de garantía y cuyo próximo desafío sería asimilar la pérdida de una de las piezas de su columna vertebral.
Un Eibar irreconocible sin su mariscal
Han pasado sólo cuatro jornadas desde la marcha de Albentosa, pero los números no engañan. El equipo no había encadenado en toda la competición tres derrotas consecutivas hasta ahora. Sin el defensor, sólo han logrado un punto de los últimos 12 posibles y han encajado 7 tantos en esos 4 encuentros. Es decir, una media de 1,75 por encuentro por los 1,33 que los armeros promediaban hasta la marcha del jugador.
Sólo 10 segundos tardó el Eibar en entender lo que podía cambiar la vida sin su mariscal, el tiempo que tardó Andone Florín en hacerles uno de los goles más rápidos de la Liga en el primer partido con la ausencia del zaguero. Lo que ha venido después ha sido incluso peor, tres derrotas consecutivas ante Real Sociedad, Atlético y Deportivo.
En el partido contra los colchoneros, aun entendiendo que les visitó el campeón, quedó patente hasta qué punto han perdido los de Garitano la seriedad defensiva. Griezmann y Mandzukic se divirtieron como niños en el barro de Ipurúa. Contra el Depor, otros dos fallos puntuales en defensa y del guardameta Irureta (impoluto hasta entonces y que pareció verse contagiado por la fragilidad de los de delante) propiciaron la tercera derrota.
Garitano, en busca de la solución
Mientras tanto, Garitano trata de dar con la tecla. El resto de la defensa sigue siendo prácticamente la misma, con Navas ocupando el otro puesto en la zaga y Bóveda, Abraham o Lillo, dependiendo del encuentro, como laterales habituales. El teórico señalado para tomar el testigo del de Alcira ha sido Borja Ekiza, canterano del Athletic que vino contando en el equipo rojiblanco hasta la llegada de Valverde. El central no ha estado nada afortunado en sus dos últimas actuaciones, por lo que no es descartable que Garitano busque otra opción que dé mejores resultados.
La buena noticia para el Eibar es que todavía puede permitirse vivir algún tiempo de las rentas. Actualmente ocupan la octava posición y cuentan con 27 puntos en el casillero, a nueve del descenso y con una extensa ristra de equipos por detrás. Mientras el técnico trata de encajar las piezas del nuevo puzzle, aún tiene margen para alcanzar los 41 de rigor en los que se sitúa habitualmente la permanencia, o alguno más si hiciera falta. Una salvación sin sustos sigue siendo una posibilidad más que factible para la plantilla más modesta de la categoría.