El Deportivo lucha por quedarse en Primera esta temporada y evitar el tercer descenso a Segunda en cinco años. Lejos de la gloria del pasado, en Riazor sólo quieren un poco de estabilidad.
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| Cavaleiro celebra el gol de la victoria del Depor la pasada jornada. FOTO: |
Las dos últimas décadas del Deportivo de la Coruña tienen un fácil resumen, la primera de esplendor y la segunda de decadencia. Fue esplendor ganar una Liga, dos Copas del Rey (una de ellas la del famoso Centenariazo), tres Supercopas de España y alcanzar unas semifinales de Champions en 2004. Fue decadencia lo que vino después, con un equipo que de notable pasó a mediocre y de mediocre a lo que es hoy.
Ambos luchan por adaptarse a lo que hay, por aceptar que también se puede vivir comiendo mortadela, mientras que el solomillo habrá que reservarlo para ocasiones especiales... si es que llegan. Que hubiese estado muy bien contar con los Mauro Silva, Fran, Makaay, Rivaldo y Bebeto; pero que Bergantiños, Fariña, Cavaleiro, José Rodríguez y Toché algo podrán hacer. Que nunca Postiga.
No obstante, aunque un año más les está costando tomar el pulso a la Primera División, en A Coruña cuentan con dos buenas noticias. La primera es que han ganado dos de los últimos tres encuentros. Los blanquiazules vencieron en Riazor con sendos 1-0 a Elche y Athletic, y ya se sabe que hacer de casa un fortín y no conceder atrás son dos premisas que forman parte de todo ‘ABC’ para lograr la permanencia.
La otra buena noticia es la llegada de Oriol Riera en este mercado de invierno, cedido del Wigan hasta que finalice la temporada. Sin tampoco ser Makaay, parece que con el ex de Osasuna el conjunto gallego afilará más el colmillo. La temporada pasada anotó 13 goles con el equipo rojillo a pesar de que éstos descendieran. Esta vez en Riazor esperan que sus goles sí sirvan de algo.
¿Puede ser el principio de una nueva y mejor década? ¿Terminará el equipo coruñés de enderezar el rumbo? ¿Se asentarán de nuevo en Primera? Parece todavía pronto para responder a todas estas incógnitas. Por lo pronto, la noche del viernes en el Ciudad de Valencia, los deportivistas escribirán un nuevo capítulo en esta interminable historia de subidas y bajadas. Viendo lo que el Deportivo representó en aquel fútbol anterior al binomio Madrid-Barça y la precariedad, sería plato de mal gusto verlo definitivamente relegado a ser un equipo ascensor.
