Cuál Guardian de la Noche defendiendo el Castillo Negro de los salvajes, así se sentirá Ángel María Villar, agazapado a su cargo. La Real Federación Española de Fútbol, más parecida a ahora a las luchas y artimañas por el poder propias de los Siete Reinos de Poniente, se encuentra inmersa en una guerra por el Trono.
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| José María Villar, no entregando el título de Liga. Foto: marca.com |
Por un lado, el "vigente" presidente, al frente desde 1992, acumulando cinco mandatos. Además de ser vicepresidente de UEFA y FIFA desde hace demasiado tiempo también. En la otra esquina Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional desde hace poco más de un año, y que cuenta con el apoyo del Consejo Superior de Deportes (CSD). Parece que los segundos quieren derrocar al primero.
En la Federación hablan de una campaña de acoso y derribo para quitar de en medio a Villar, y denuncian una intromisión en sus funciones por parte de la LFP y del CSD. El contraataque ha sido expulsión del CSD de la comisión creada para adoptar las medidas anti violencia en el fútbol. Esa comisión que tuvo que retrasar su reunión del pasado día 16 porque el bueno de Ángel tenía un viaje a Marruecos, donde se requería una fotografía suya en el Mundial de Clubes. No han trascendido los detalles sobre la importancia de que acudiese al norte de África, pero en España se hubiesen debatido las medidas y sanciones para erradicar la violencia en nuestro fútbol.
Como ya sabréis los que nos leéis habitualmente, el fútbol y lo que lo rodea es un ciclo de casualidades, y no es la primera vez que un viaje del presidente de la Federación trastoca algún plan. El anterior capítulo fue su ausencia en el Camp Nou el 17 de mayo, en viaje cuyo destino no llegó a los medios de comunicación, cuando Barcelona y Atlético de Madrid se jugaban el campeonato liguero en la última jornada. El campeón no podría levantar el título hasta la siguiente temporada porque ¿no había quién lo entregase? Descubrimos entonces la falta total y absoluta de sentido que tiene un cargo como el de Juan Padrón, vicepresidente de la Federación. ¿Vicepresidente para qué? Un puesto que no sirve para nada. Aquel día se le faltó el respeto al campeón; que pudo ser cualquiera.
Por rizar aún más el rizo, no podemos dejar escapar el detalle de que La Liga es competencia exclusiva de la LFP, ¿por qué entonces debe coronar al campeón alguien ajeno a ella?
Suele ser desconocimiento general, que la única competición de clubes sujeta a la Federación es la Copa de Su Majestad el Rey, cuyo trofeo no entrega el presidente de la Federación. Competición de la que, con razón, nos quejamos por su formato y ausencia de emparejamientos por sorteo puro sin condicionantes.
Esta es la entrada sobre un presidente que no quiere ausentarse del cargo, aunque lo hace de sus funciones.
